La teja árabe

La teja árabe

Aunque hay muchas formas de construir un tejado, hay dos tipos de teja que predominan en toda construcción de estas características: una es la teja plana, para la cual hace falta una cubierta uniforme que permita que las piezas puedan encajar a la perfección y así evitar problemas como las goteras, y la otra es la conocida teja árabe, que posee diversas facilidades de encaje sobre una cubierta que cuente con formas irregulares.

¿Cómo se instala la teja árabe?

 

La instalación de la teja árabe consiste en colocarla en hiladas, siguiendo las líneas de la máxima pendiente, y las tejas se colocan de forma alternada, es decir, primero se coloca la parte cóncava hacia arriba y la convexa hacia abajo. Ambas van amorteradas y fijadas a la cubierta, y son mucho más vistosas. También son mucho más fáciles de sustituir en caso de rotura en comparación con las tejas planas de toda la vida.

La teja árabe tiene forma de un tronco de cono, está cortada por la mitad longitudinalmente y gracias a esta forma se pueden solventar muchos de los problemas que pueden aparecer en un tejado. A pesar de su nombre, la teja árabe es de origen romano, aunque fueron los árabes quienes la perfeccionaron y le dieron un uso más presente en muchas de sus construcciones.

Siempre se ha dicho que si algo funciona… ¿para qué tocarlo? Eso es lo que pasa con las tejas, son muy antiguas, pero hoy en día, con tanta tecnología presente en nuestras vidas, son algo indispensable para las cubiertas de nuestras casas. Siempre que estén bien instaladas, tanto las árabes como las planas nos ofrecen un buen aislamiento térmico, estanqueidad al agua y al viento, aislamiento acústico, resistencia al fuego y a las heladas, estética y sobre todo respeto al medio ambiente. ¿Se puede pedir más a este fantástico invento?